Inyecciones para bajar de peso: ¿realmente funcionan y qué tan seguras son?

Entre los fármacos para combatir la obesidad, una nueva tendencia ha captado la atención pública: las inyecciones para bajar de peso. Se trata de los agonistas del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1).

Inyecciones para bajar de peso: ¿realmente funcionan y qué tan seguras son?

Para las personas con obesidad y sobrepeso, bajar los kilos de más es una batalla difícil, larga y desgastante. En el último tiempo, las inyecciones para bajar de peso aparecieron como una solución capaz de aumentar las probabilidades de éxito en esta lucha.

Los agonistas del receptor GLP-1 son los principales medicamentos inyectables que hoy se comercializan para disminuir el exceso de peso. Estrellas de Hollywood y figuras influyentes en las redes sociales se encargaron de hacerlos más conocidos.

Pero, ¿son inyecciones para cualquiera? ¿Existen riesgos al usarlas? Si estás considerando los pinchazos para combatir tu obesidad, no dejes de leer todo lo que tienes que saber.

¿Cómo funcionan las inyecciones para bajar de peso?

En este caso, estamos ante medicamentos que, aunque fueron diseñados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, tienen efectos beneficiosos en la pérdida de peso en personas con sobrepeso u obesidad. Forman parte de una clase de fármacos que imitan la función de una hormona natural del cuerpo: la GLP-1. Por eso se denominan «análogos».

La tarea de dicha hormona (y de los análogos), es regular los niveles de insulina y de glucagón en el cuerpo. Ello conduce a una disminución del azúcar en la sangre.

Pero además, retrasan el vaciado gástrico y promueven la sensación de saciedad cerebral. De esta manera, actúan como supresores del apetito.

¿Quiénes se benefician con las inyecciones?

Es importante tomar consciencia de que el uso de esta medicación no es una solución mágica que elimina la grasa de manera instantánea. Son inyecciones de utilidad cuando se combinan con cambios en el estilo de vida, como una dieta equilibrada y el ejercicio regular.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA, según sus siglas en inglés) autorizó el uso de Saxenda ®Wegovy ® y Mounjaro ® bajo prescripción médica, junto con la dieta y el aumento de la actividad física, para ayudar a controlar el peso. ¿En quiénes? En los siguientes pacientes:

  • Adultos con obesidad (índice de masa corporal o IMC de 30 o más).
  • Personas adultas con sobrepeso (IMC entre 27 y 30) y complicaciones relacionadas, como diabetes, niveles altos de colesterol en la sangre, hipertensión arterial o apnea obstructiva del sueño.
  • Adolescentes, a partir de los 12 años, con un IMC igual o superior a 30. Solo Saxenda ® y Wegovy ®, pero todavía no Mounjaro ®.

Aunque las redes sociales y la cultura de la belleza puedan presentar a estas inyecciones como una solución rápida y sencilla para alcanzar un cuerpo más atractivo, la verdadera motivación para usarlas debería ser la mejora en la salud y el bienestar general. En este sentido, es esencial que cualquier persona que esté considerando la medicación busque la supervisión y el asesoramiento médico.

El acceso fuera del mercado farmacéutico oficial y sin la prescripción no solo es ilegal, sino que también representa un riesgo significativo para la salud. La automedicación puede poner en peligro la vida de la persona.

Las inyecciones para bajar de peso tienen que utilizarse siempre junto a una dieta, ejercicio y bajo prescripción médica.

¿Cuándo no se deberían aplicar?

Como sucede con cualquier otro medicamento, no son recomendadas en determinadas situaciones. Aunque se consideren seguras para la mayoría, las siguientes circunstancias representan contraindicaciones relativas:

  • Mayores de 75 años.
  • Pacientes con problemas renales o hepáticos.
  • Diagnósticos previos de cáncer de tiroides o neoplasias múltiples endocrinas.
  • Personas que sufren enfermedades del corazón, en especial, insuficiencia cardíaca grave.

La contraindicación relativa implica que solo se pueden prescribir para esos casos si el médico considera que el beneficio es superior al riesgo.

¿Qué opciones se encuentran hoy en el mercado?

Las inyecciones para bajar de peso fueron desarrolladas en sus inicios para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Dentro del grupo de análogos de la GLP-1 existen seis principios activos:

  • Exenatida.
  • Liraglutida.
  • Tirzepatida.
  • Dulaglutida.
  • Lixisenatida.
  • Semaglutida.

Cada uno tiene su propio nombre comercial y para obtenerlos es necesaria una prescripción médica. Todos están autorizados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, como monoterapia o en combinación con otros antidiabéticos o insulina.

Sin embargo, no todos están aprobados para el tratamiento de pérdida de peso. Ello no quita que algunos profesionales de la salud decidan prescribirlos con este fin, bajo la modalidad «fuera de etiqueta» u off-label.

En la actualidad, solo semaglutida (Wegovy ®), liraglutida (Saxenda ®) y tirzepatida (Mounjaro ®) están autorizadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para este fin. Veamos con más detalles las particularidades de cada uno.


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Semaglutida

La semaglutida es un medicamento que imita la función de las hormonas intestinales llamadas incretinas. Ayuda a estimular al páncreas para aumentar la cantidad de insulina que el órgano produce.

Además, reduce el apetito. Por ello, se comercializa como inyección para bajar de peso a través de la marca Wegovy ®. No obstante, es posible encontrar el principio activo también en la marca Ozempic ®.

Wegovy ® es una inyección específica para el tratamiento de la obesidad. Resulta útil en personas con IMC de 30 o más o con un IMC de 27 o más y comorbilidades.

Recientemente, la FDA añadió una indicación más de tratamiento para Wegovy ®. Con base en los resultados de un estudio clínico con más de 17 600 participantes, se estableció que el fármaco es capaz de reducir la incidencia de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares en personas con sobrepeso y obesidad.

Por otro lado, Ozempic ® es una inyección que se coloca de manera semanal para el tratamiento de la diabetes tipo 2 en personas con riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre.

Aunque la FDA no aprobó al Ozempic ® para bajar de peso, algunos médicos lo recetan fuera de etiqueta con este propósito. En Europa, la EMA también autoriza el uso de Ozempic ® solo para la diabetes.

Inyecciones de Wegovy
La semaglutida aprobada para el descenso de peso se vende en dosis de 0,25 mg, 0,5 mg, 1 mg, 1,7 mg y 2,4 mg.

Liraglutida

La liraglutida se comercializa bajo las marcas Victoza ® y Saxenda ®. Al igual que la semaglutida, estimula al páncreas para producir insulina cuando los niveles de azúcar en sangre son altos. Además, suprime el apetito y ralentiza la digestión.

La marca Saxenda ® está aprobada para la pérdida de peso en personas de 12 años o más con sobrepeso u obesidad. Al igual que los otros tratamientos con inyecciones, debe usarse en el marco de una dieta baja en calorías y una mayor actividad física.

Estudios han demostrado que la liraglutida es efectiva para perder peso. Un estudio clínico publicado en el New England Journal of Medicine demostró que los pacientes tratados con liraglutida por 56 semanas experimentaron una pérdida significativa de peso y un mejor control metabólico. En comparación con el grupo placebo, las personas bajo régimen de Saxenda ® perdieron en promedio 8,4 kg y un 63 % de ellos bajó más del 5 % de su peso corporal inicial.

La liraglutida también está disponible en la marca Victoza ®. Pero esta última no está aprobada por la FDA para la obesidad, sino para controlar la diabetes tipo 2 en personas mayores de 10 años.

Inyección de Saxenda.
El aumento gradual de dosis por cada semana de liraglutida es de 0,6 mg.

Tirzepatida

La tirzepatida es un medicamento que se diferencia de otros agonistas de la GLP-1 porque también actúa como agonista del polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP). Esta doble función le permite ser aún más eficaz en el control del azúcar en sangre y la pérdida de peso. Su mecanismo de acción incluye la ralentización de la digestión y la inducción de una sensación de saciedad prolongada.

Se comercializa bajo la marca Mounjaro ®, tanto para el tratamiento de la diabetes como para la pérdida de peso. Está demostrado que el medicamento contribuye a una pérdida de más del 20 % del peso corporal después de 72 semanas de uso.

Inyección de Mounjaro.
La dosis inicial de tirzepatida para bajar de peso comienza en 2,5 mg. Al mes de uso es posible incrementar este valor.

¿Cómo se utilizan las inyecciones para bajar de peso?

Las presentaciones comerciales de estos fármacos se administran en forma de plumas precargadas con el medicamento. Esta modalidad es ideal para las personas con miedo al uso de inyecciones, ya que el tamaño de las agujas es muy diminuto y resultan fáciles de aplicar.

El proceso de colocación implica la inyección subcutánea, lo que significa que se introduce debajo de la piel, en áreas específicas del cuerpo. Las zonas más comunes para aplicar son las siguientes:

  • Cadera.
  • Abdomen.
  • Zona externa de los muslos.
  • Parte superior de las nalgas.
  • Región superior de los brazos.

La frecuencia la determina el médico. En general, Mounjaro ® y Wegovy ® se colocan una vez por semana. Saxenda ®, en cambio, se inyecta una vez al día.

Después de 12 semanas de tratamiento, se recomienda evaluar los resultados. Si el paciente no bajó al menos el 5 % de su peso inicial, se puede considerar la suspensión de las inyecciones.


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Posibles riesgos y efectos adversos

Al usar inyecciones para bajar de peso pueden aparecer algunos efectos indeseados. En general, los agonistas de GLP-1, como liraglutida, semaglutida y tirzepatida, se consideran seguros para la mayoría de las personas, pero pueden causar las siguientes reacciones adversas:

  • Mareos.
  • Diarrea.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Malestar estomacal.
  • Aumento del ritmo cardíaco.

Estos efectos suelen ser temporales y desaparecen después de unos días o semanas de uso. Para reducirlos, los expertos recomiendan aumentar la dosis de forma gradual cada semana y no hacerlo de manera brusca.

Por otro lado, algunas investigaciones advierten que existiría una asociación entre el uso prolongado de agonistas de GLP-1 (de 1 a 3 años) y un mayor riesgo de cáncer. En especial, cáncer de tiroides.

Cuándo consultar al médico que hizo la prescripción

Más allá del seguimiento profesional indispensable y de la necesidad de obtener la medicación mediante una prescripción, las inyecciones para bajar de peso tienen un componente autónomo. En primera instancia porque, a diferencia de los procedimientos quirúrgicos, los inyectables son una opción menos invasiva.

Por otro lado, después de recibir la orientación de un profesional médico, el paciente puede encargarse de colocarse la medicación por sí mismo cada vez. No necesita visitar una clínica para cada administración.

Aun así, es necesaria una consulta en medio del tratamiento si aparecen algunos de los siguientes síntomas:

  • Dolor abdominal intenso.
  • Problemas para respirar o tragar.
  • Fiebre, ictericia o heces de color arcilla.
  • Reacción alérgica con hinchazón de ojos, boca, garganta, cara, tobillos, pies o piernas.

Un complemento en la pérdida de peso

Los medicamentos administrados mediante inyecciones pueden ser efectivos para la pérdida de peso en personas con obesidad. No obstante, aún no hay evidencia que respalde su uso en personas con un índice de masa corporal más bajo. Es decir, su indicación está en las situaciones problemáticas para la salud y no en los «kilos rebeldes» que afectan la percepción estética.

La principal motivación para utilizar estos medicamentos no debe ser solo mejorar la imagen, sino cuidar la salud general. No te dejes engañar por las promesas de resultados rápidos y fáciles.

El acto de colocarse las inyecciones de manera regular es un complemento. En realidad, también debería actuar como una motivación adicional o un recordatorio para mantener el compromiso con un estilo de vida saludable. Los resultados tangibles pueden inspirar buenos hábitos de dieta y ejercicio.



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